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Opiniones de viajeros
Estoy tan enamorada del lugar que escribiré mi historia... Hay lugares que uno encuentra por casualidad… y hay otros que parecen encontrarte a ti. Nosotros llegamos ahí primero por el estacionamiento. Ya habíamos dejado la camioneta antes en otras ocasiones, así que conocíamos el lugar sólo de paso. Pero esta vez, mientras llovía y el aire olía a madera mojada y petricor, decidimos preguntar si tenían una cabaña disponible. Para nuestra suerte, sí había. Quienes atienden el lugar son una pareja mayor encantadora. El señor parece serio al principio, de esos hombres callados que inspiran confianza desde el primer momento y un poco de temor. La señora, en cambio, tiene una alegría tan genuina que hace sentir a cualquiera como en casa. Desde que llegamos nos trataron con una amabilidad preciosa. El señor nos llevó personalmente a conocer la cabaña antes de todo. Nos enseñó con calma, nos explicó lo que incluía y, con muchísima confianza, dejó la puerta abierta con la llave puesta para que pudiéramos entrar cuando regresáramos, sin necesidad de molestarlos tocando después. Ni siquiera nos pidió anticipo. Aun así, decidimos dejarle uno porque la atención fue tan cálida y honesta que simplemente nació hacerlo. Hasta nos ofrecieron una cobija adicional sin costo. Además, ya no nos cobraron el estacionamiento y nos dijeron que podíamos mover la camioneta cuando quisiéramos o dejarla ahí sin problema. Y sinceramente, por todo lo que vivimos, los 800 pesos de la noche se sintieron hasta injustamente baratos. La cabaña es preciosa. No tiene lujos exagerados, pero sí algo mucho más difícil de encontrar: calidez. Desde que entras, el ambiente se siente acogedor. El piso mantiene una temperatura agradable, nada frío. La cama es comodísima. Hay una pequeña mesa tipo desayunador con dos sillitas de una madera linda, una mesita de noche y dos ventanas por donde entra una luz hermosa. El techo alto deja ver las vigas de madera y, acostado en la cama, uno puede quedarse mirando el techo sintiendo esa paz rara que casi nunca aparece en la ciudad. En la puerta está pegada la contraseña del wifi, un detalle simple pero práctico. Y el baño… perfecto. Cómodo, limpio y con todo lo necesario: shampoo, jabón, toallas, papel higiénico. No faltaba absolutamente nada. Pero la verdadera magia estaba en la chimenea. Es pequeña, sí, pero perfecta. Nos dejaron una carga de leña que duró alrededor de dos o tres horas. El calorcito llenó toda la habitación y convirtió la noche lluviosa en algo increíblemente acogedor. Afuera hacía frío; adentro, parecía que el tiempo iba más lento. Dormir ahí fue una sorpresa enorme para mí. Tengo el sueño ligerísimo y cualquier ruido normalmente me despierta. Pensé que no iba a descansar nada… pero pasó todo lo contrario. Detrás de la cabaña corre un río. Tal vez no sea el río más impresionante visualmente, pero escuchar el agua correr toda la noche es algo difícil de explicar. No es ruido. Es como una canción suave que te arrulla sin darte cuenta. Entre el sonido del agua, el olor a madera y el calor de la chimenea, terminé durmiendo profundamente. Y en la mañana… qué experiencia tan bonita. El sol empezó a entrar poquito a poquito entre las otras cabañas, porque aunque están cerca unas de otras, cada una tiene su espacio. Sentías el calor tenue del amanecer mientras los pájaros comenzaban a escucharse alrededor. Nos despertamos temprano, sin alarma, simplemente porque el lugar transmite tranquilidad. Por un momento parecía que estábamos jugando a la casita. Así de acogedor. Así de bonito. Hay lugares muy elegantes, hay lugares famosos… y luego están esos sitios sencillos que, sin hacer demasiado esfuerzo, terminan robándote el corazón. Este fue uno de ellos. Definitivamente volvería. Les debo las fotos, casi nunca tomo 🤭
Bonitas cabañas, están cerca del centro, nosotros fuimos en temporada baja y los costos son accesibles, tal vez en temporada alta suban los costos.
El lugar está bien si vas por una noche o si tu espíritu es aventurero. No es una cabaña con ninguna comodidad extra, es decir si buscas una cama y un baño esta es la opción. Le doy 3 estrellas porque nuestro baño es incómodo en muchas formas. No hay una estufa solo una parrilla chiquita que no ayuda para nada. Los contactos de luz solo sirven algunos. WiFi ni hablar no existe 1. Fuga de agua al bañarse hacia el retrete 2. Retrete muy pequeño y con cojín lo que hace que sea muy incómodo
Lugar agradable,limpio y seguro para pasar unos días ahí.
El precio es alto (1500, 4 personas) en relación al servicio que ofrecen; el baño no está bien limpio, al igual que el piso de la cabaña, da la impresión que solo barren y no desinfectan. Conviene rentar cabañas a la periferia del centro que dan más prestaciones por menor costo. Cabe decir como punto a favor que las camas son cómodas y que la ubicación está aprox. 200m del centro de Huasca.
Reseñas de la ficha de Google del negocio.
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